Fuera el genocida Queipo de la Macarena. Vigilia Antifascista

19657293_1615145608557623_461913786899796654_n

El próximo 18 de julio de 2017 se cumplen 81 años de el Golpe de Estado del fascismo en España, el ascenso del fascismo que se producía en toda Europa se materializó en España en un Golpe de Estado que tras fracasar dio lugar a una cruenta Guerra Civil que casi 3 años después dio lugar al Régimen Fascista del Dictador Franco, en esos 3 años de guerra se produjeron numerosos actos de represión sobre la población que continuaron terminada la guerra, porque acabada la guerra le siguió una represión aun mayor que la que se produjo en la guerra.

En la ciudad de Sevilla la sublevación del Golpe de Estado la llevó a cabo Queipo de Llano que ejerció una feroz represión que acabó con más de 3.000 víctimas solo en Sevilla en apenas 6 meses. La violencia y el terror fascita bajo su mando se extendió por Huelva, Cádiz, Córdoba, Málaga sin olvidar La columna de la muerte: el avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz. Sigue leyendo

Anuncios

“Nos salvaron de la guerra, pero nos perdieron para siempre”

El Museo de la Autonomía de Andalucía acoge mesas redondas sobre el éxodo infantil durante la Guerra Civil española en el marco de la exposición Entre España y Rusia. Recuperando la historia de los niños de la guerra.

En La conciencia del exilio infantil: los niños de Morelia y del Winnipeg, tres expertas analizaron estas dos rutas hacia América y cómo estos protagonistas involuntarios crearon un “profundo impacto en la opinión pública internacional”.

Juan Miguel Baquero – eldiario.es

Ninos-Winnipeg-Biblioteca-Nacional-Chile_EDIIMA20141013_0643_13“Mi madre había llegado demasiado tarde y ya no la necesitaba”. “No elegimos el exilio, nos encontramos con que nos habían exiliado”. “Nos salvaron de la guerra pero nos perdieron para siempre”. Son frases repetidas por quienes sufrieron el éxodo infantil durante la Guerra Civil española. Una parte de la conciencia de los exiliados que pudo oírse en la mesa redonda celebrada en el Museo de la Autonomía de Andalucía en el marco de la exposición Entre España y Rusia. Recuperando la historia de los niños de la guerra.

El encuentro contó con la participación de una de las principales expertas en la materia, la catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, Alicia Alted. También su homóloga en la Universidad de Huelva, Encarnación Lemus, y la profesora titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, Inmaculada Cordero. Profundizaron, en La conciencia del exilio infantil: los niños de Morelia y del Winnipeg, sobre estas dos rutas hacia América.

‘Ayudemos a los niños españoles’

“El concepto ‘niños de la guerra’ hace referencia a quien vivió su infancia en el marco de un conflicto bélico y además sufrió directamente sus consecuencias, que les marcaron de por vida”, define Alicia Alted. En la contienda española serán “unos de los grandes protagonistas” y crean un “profundo impacto en la opinión pública internacional”. Numerosos países se organizan en una campaña, ‘Ayudemos a los niños españoles’, hasta el punto de fraguar el concepto de “ayuda humanitaria”.

Al llamamiento del Gobierno de la República responden Francia, Inglaterra, Suiza, Unión Soviética y México. Otros como Holanda, Países Bajos, Noruega y Suecia apoyan colonias de niños en suelo francés o se acogen a sistemas de apadrinamiento “muy usuales en Bélgica”. También había colonias en zonas republicanas que el avance de la guerra hace cada vez más complicadas.

En marzo de 1937 salen los primeros 400 niños evacuados. Durante ese año, a Francia llegaron “unos 20.000, de los que en junio del 38 quedaban 11.000”. Cuando se produce el éxodo masivo de febrero del 39 “de casi medio millón de personas por la frontera francesa, unas 170.000 eran población civil y de estos unos 68.000 eran niños”, refiere Alted. Los dibujos reflejaban “esos pájaros mortíferos que a los niños fascinaban y que eran también un elemento de destrucción y tristeza”.

Dibujo de un niño que recoge bombardeos durante la Guerra Civil española.

“Morelia no estaba muy bien elegida”

Las vivencias serán muy diferentes entre uno y otros casos. Los conocidos como “niños de Morelia” fueron un grupo conformado por 456 menores de edad, hijos de republicanos, que partieron en 1937 en barco con bandera francesa con destino a México. Mientras, el Winnipeg fue fletado por Pablo Neruda desde Francia con destino a Chile y en él embarcaron, pese a las numerosas dificultades más de 2.000 exiliados españoles. Todo en el clima prebélico que precede a la II Guerra Mundial.

México es el gran país de acogida en América Latina. “La historia de los niños de Morelia es, como el chocolate –proyecta Inmaculada Cordero–, muy amarga y con momentos dulces”. Un exilio asociado además “a un mito intocable en México”: el presidente Lázaro Cárdenas. A propuesta del Comité Latinoamericano de Ayuda al Pueblo Español “acepta recoger a 500 niños con dos condiciones, que tuvieran entre tres y 15 años y un certificado de salud”.

“Todas las escenas las recuerdo sin brillo, como si en todo ese tiempo no hubiese estado el sol. Algunos compañeros no recuerdan nada de esos días”, escribía un niño sobre un viaje “triste y difícil”. Llegaron a una población “pequeña, conservadora, católica… Morelia no estaba muy bien elegida”. Sinsabores para quienes, en muchos casos, no regresaron jamás a sus hogares de nacimiento.

Winnipeg, el carguero mitificado

Niños del ‘Winnipeg’. // Biblioteca Nacional de Chile.

La evacuación a Chile está “mitificada por la participación de Pablo Neruda”, cuenta Encarnación Lemus. Aun así, recuerda, “es de los grupos que menos atención recibe”. El barco era “un carguero de una compañía que crea el Partido Comunista francés para burlar el acuerdo de no intervención y auxiliar a la España republicana”. Para esa intervención, “se readapta para que la carga sean personas”.El 3 de septiembre de 1939 el Winnipeg arriba a Valparaíso, Chile. Los relatos inciden en una travesía dificultada por “el boicot internacional, las dificultades para abastecer… sufrieron todo tipo de retenciones”, apunta Lemus. Como los “cinco días varados ante el Canal de Panamá”. Ni Francia ni Chile habían pagado el paso.

Mesa redonda sobre el exilio infantil en la Guerra Civil española.

La exposición  Entre España y Rusia reconstruye ese éxodo infantil a través de las vivencias de sus protagonistas involuntarios, de sus testimonios orales y escritos. En la programación complementaria, el 23 de octubre tendrá lugar una nueva mesa redonda que pondrá el foco en este episodio histórico desde un enfoque de género, profundizando en El exilio en femenino.

Araceli Ruiz Toribios, una “niña de la guerra”, explicará “qué sintieron en su diáspora y cómo reconstruyeron sus vidas fuera de España y sin sus familias”. Estuvo 43 años en Rusia, con un paréntesis de siete en el que trabajó como traductora en Cuba. Ahora es presidenta de la Asociación Asturiana Niños de la Guerra. Participará también la catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca, Josefina Cuesta, experta en historia de la mujer en los movimientos migratorios contemporáneos. Como decían: “Los vencedores no tienen historia (trágica), solo los vencidos pueden describir amargamente la suerte injusta que han sufrido”.

Sigue leyendo

Franco desplegó en la postguerra la “multi-represión” contra los vencidos con métodos nazis

El historiador cordobés Francisco Moreno Gómez sitúa en el sistema concentracionario (cárceles y campos) el epicentro de su estrategia represiva en su último libro ‘La victoria sangrienta 1939-1945. Un estudio de la gran represión franquista para el Memorial Democrático de España’

Rafael Guerrero – Público.es

1412961509426memoriac4Francisco Moreno Gómez es uno de los pioneros de la investigación sobre la memoria histórica en España, ya que sus primeros trabajos se remontan a finales de los años 70 del siglo XX. Prolífico en su producción historiográfica sin menoscabo del rigor científico, este veterano historiador cordobés ha publicado su último libro bajo el título La victoria sangrienta 1939-1945. Un estudio de la gran represión franquista para el Memorial Democrático de España, donde analiza pormenorizadamente las distintas variables represivas que utilizó el franquismo para acabar y/o someter a los vencidos, acuñando para ello el término “multi-represión”. Sigue leyendo

Nueva búsqueda de los mineros asesinados en 1936 en La Pañoleta

Maria Serrano – andaluces.es

fosa-camasPilar Comendeiro escuchaba desde pequeña historias de la Guerra Civil desde Argentina como algo corriente. “No me olvidaré de la historia de la mi tío, el hermano de mi madre al que ella llamaba Joselito y que fue fusilado por las tropas de Franco”. La historia de José Palma Pedrero es una de las que se esconden en la fosa de Camas (Sevilla), conocida como la fosa de los mineros. El Ayuntamiento de este municipio ha vuelto a retomar la búsqueda de los restos de la columna de mineros que murió tras una emboscada, tendida por la Guardia Civil, en La Pañoleta el 19 de julio de 1936. Sigue leyendo

Cabo Carvoeiro: el barco de la muerte de la Sevilla franquista

Los sublevados de julio de 1936, inmersos en una orgía de ejecuciones y detenciones masivas, sembraron la provincia sevillana de cárceles improvisadas, incapaces los centros de detención de albergar el creciente número de presos.

La oligarquía de la ciudad puso a disposición del “glorioso Alzamiento Nacional” el vapor Cabo Carvoeiro, una prisión flotante que hacinaba a diario en sus bodegas a no menos de 500 personas, muchas de las cuales acabaron fusiladas en las tapias del cementerio

Juan Miguel Baquero – eldiario.es

Cabo-Carvoeiro-flotante-rebelion-militar_EDIIMA20140725_0262_4Un barco, una prisión improvisada y la muerte. El vapor Cabo Carvoeiro, propiedad de la oligarquía sevillana, surcó las aguas del río Guadalquivir convertido en símbolo de represión. Los sublevados de julio de 1936 sembraron la provincia de Sevilla de centros de reclusión, detenciones masivas, torturas, ejecuciones… De gritos silenciados en las bodegas de una cárcel flotante y presos que restan horas a su fusilamiento. Así el franquismo ganaba una batalla, la del terror, grabada a sangre y fuego en la memoria popular. Aún flota en el recuerdo el Cabo Carvoeiro, el barco de la muerte. Sigue leyendo

Notas relacionadas con la abdicación del Borbón

José Luis Pitarch es Presidente Federal de Unidad Cívica por la Repóblica

cadena de francoParece obvio que los grandes poderes económicos (el Fondo Monetario Internacional, FMI; la omnipotente Banca; las opulentas grandes empresas) y sus grandes vasallos, esto es, los poderes políticos, han dicho “basta” a este reyezuelo desprestigiadísimo que ya no puede garantizarles como hasta ahora sus saqueos y pillaje al sufrido pueblo supuestamente soberano.

En efecto, el resultado de las Elecciones del 25 de mayo, con el hundimiento del bipartidismo celtíbero colaborador con dicho dúo de grandes amos del poder y la gloria (si se me permite mal plagiar este título de Graham Greene) ha apremiado a dichos poderes económicos y políticos a decir “hasta aquí”. Obediente, el “régimen” de apareamiento PP-PSOE (lo que no quiere decir que ambos sean mellizos o equivalentes) ha dejado o hecho caer al monarca. Ocho días después de las Elecciones, éste se va. Sigue leyendo

¿Qué empresas usaron a esclavos del franquismo?

  • La explotación económica de los vencidos llevó a la dictadura franquista al extremo de emplear a más de 400.000 presos políticos como trabajadores forzados.
  • Compañías públicas y privadas –algunas cotizan en el IBEX 35– resultaron beneficiarias de mano de obra gratuita en la mayoría de sectores productivos.
  • El trabajo esclavo forma parte de la querella argentina contra los crímenes del franquismo y la Ley de Memoria Democrática prevé hacer “copartícipes” de la “reparación” de los reclusos a las “organizaciones” implicadas.

Juan Miguel Baquero – eldiario.es

presos-construido-esclava-RMHSA-CGT_EDIIMA20140421_0432_4

El franquismo llegó al extremo de usar presos políticos como esclavos. Fiel a la explotación económica de los vencidos como “botín de guerra”. Había que “reconstruir” el país y… ¿qué empresas emplearon mano de obra gratuita durante la dictadura? La iglesia, el ejército sublevado e instituciones públicas. Pero no sólo. Entidades privadas de casi cualquier sector se beneficiaron del empleo de más de 400.000 reclusos en régimen limítrofe a la esclavitud. Algunas cotizan hoy en el IBEX 35, herederas de aquellas actividades primigenias o extirpadas de su germen económico.

Para sortear la muerte por hambre o enfermedad, plato diario en las cárceles franquistas, incluso había detenidos que solicitaban su traslado a batallones de trabajadores forzados. Banús Hermanos, San Román, Huarte, Agromán o Dragados y Construcciones. Estas compañías, y otras muchas, aprovecharon la oportunidad que ofrecía el entramado diseñado a lomos de presidiarios “para alzar sus imperios económicos durante la dictadura franquista”. Unos redimían condena, otros obtenían réditos de otro modo impensables. Así reza en el marco de la querella argentina que María Servini de Cubría instruye desde el Federal 1 de Buenos Aires, a denuncia del grupo de trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía (RMHSA) de CGT. Y en la ley andaluza de memoria, que plantea hacer a estas y otras muchas empresas “copartícipes” de la “reparación” de esas víctimas.

“Botín de guerra” para los golpistas

“Ferroviarias como Norte, MZA, Renfe, constructoras como Entrecanales, San Román, Huarte o Banús, mineras como Duro, Babero, transformadoras de metales como Babor Wilckok, Astilleros de Cádiz, La Maquinista Terrestre“. Una relación que el director científico del proyecto Todos (…) los nombres, José Luis Gutiérrez Molina, completa con “órdenes religiosas, ayuntamientos, confederaciones hidrográficas y diversas administraciones de Justicia o gubernativas”. “¿Números? Más de 400.000 presos susceptibles de ser utilizados, en Andalucía más de 100.000”, enumera. Los derrotados, “botín de guerra” para las fuerzas golpistas.

Eran “trabajadores, jornaleros y campesinos”, en gran parte, y debían cargar con el “esfuerzo de la reconstrucción” del país. Una tarea abierta hasta 1956 que el coautor del libro El Canal de los Presos. Trabajos forzados: de la represión política a la explotación económica cuantifica en “al menos 800 millones de euros”. “Desde el pequeño taller a la gran industria vasca, catalana o andaluza –cuenta Gutiérrez Molina–, no hubo sector industrial, comercial, agrario o de servicios que no contara, en mayor o menor número, con trabajadores esclavos”.

 El anteproyecto de Ley de Memoria Democrática de Andalucía señala (artículo 19): “Reparación por trabajos forzados. La Administración de la Junta de Andalucía impulsará actuaciones para hacer copartícipes de las medidas de reconocimiento y resarcimiento a las organizaciones que pudieron utilizar los trabajos forzados en su beneficio”. El Gobierno autonómico, con el nuevo marco legal que reconoce la mano de obra esclava en trámite, no desvela aún cómo motivará la participación de las empresas implicadas.

Empresas implicadas que no reconocen el “abuso”

¿Quién debe responder por esos delitos? “En el caso de Alemania las empresas pagaron, pusieron la mitad del fondo de indemnizaciones y la otra la puso el Estado”, compara el coordinador de RMHSA, Cecilio Gordillo, que declaró por videoconferencia en febrero ante la justicia argentina y sugiere “candidatos a ser convocados por la juez Servini”. Caso de “Florentino Pérez, de Dragados y Construcciones (ACS), José Manuel Entrecanales, de Entrecanales y Távora (Acciona), Gonzalo Ferre, de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), Julio Gómez-Pomar, de Renfe y Juan Miguel Villar Mir, de Huarte (OHL)”. Actuales responsables de empresas, “o sus antecesoras”, señala, que nunca reconocieron el “abuso”. Como publicó Financial Times Magazine en el año 2003.

eldiario.es/andalucia se ha puesto en contacto con estas empresas, que han declinado hacer declaraciones al respecto. “No haremos ningún comentario sobre ese tema”, una respuesta repetida que se extendió en la mayoría de los casos al momento en que, en teoría, la ley andaluza de memoria les conmine a participar en el reconocimiento a los trabajadores forzados. En ningún caso se negó la participación de las “antecesoras” de estas compañías e, incluso, hubo solicitud de información a este periódico “para conocer un poco más en qué consiste todo eso”.

En sectores como la minería y la construcción, los presos fueron “imprescindibles”. “El número de pantanos inaugurados por Franco, sin la mano de obra esclava, hubieran sido muchos menos, lo mismo que las líneas férreas, carreteras o aeropuertos”, relata Gordillo. Obras, también, como el Valle de los Caídos. Para administrar los campos de concentración convertidos en “empresas de trabajo temporal”, el régimen creó –el 11 de octubre de 1938– el Patronato Central de Redención de Penas por el Trabajo (PCRPT).

En su organigrama cabían, describe Gutiérrez Molina, “funcionarios de prisiones, de prensa y propaganda, un eclesiástico, un contable, varios ingenieros, auditores generales de los tres ejércitos y de los organismos públicos que más trabajadores empleaban”. Como el Servicio Nacional de Regiones Devastadas, empresas ferroviarias intervenidas, el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas y la Compañía de Caminos de Hierros del Norte. Por cada día de trabajo, un preso redimía dos de pena. El Estado, que cobraba una cantidad a la empresa beneficiaria, pagaba un jornal –”aunque no siempre cumplía”– del que descontaba la comida y la ropa del recluso.

Empresas que solicitaron trabajadores forzados

En Franquismo y trabajo esclavo, una deuda pendiente, el investigador José Luis Gutiérrez Molina expone una relación de 90 empresas que solicitaron y les fueron concedidos penados como mano de obra forzada. Una treintena corresponden a organismos oficiales, once a la iglesia católica, ocho al Ministerio del Ejército y el resto a compañías privadas y una institución benéfica (Fundación Elorz).

Instituciones públicas que usaron presos: Secretaría General del Consejo de Estado, Astilleros de Cádiz, Consejo Superior de Protección de Menores, Sindicato Nacional del Espectáculo, Regiones Devastadas de varias provincias, gobiernos civiles, direcciones generales, ayuntamientos… además, entre otras, de la Fundación Generalísimo Franco y la Jefatura de FET de las JONS en Lérida.

La iglesia reclamó trabajadores esclavos para obras en parroquias, conventos y otros edificios de Madrid, Barcelona, Cuenca, Murcia o Valladolid. Como empresas privadas, aparecen relacionadas con la metalurgia (Múgica, Arellano y Cía., Babock Wilcok, La Maquinista Terrestre y Marítima, Talleres Mercier o Industrias Egaña), la minería (Carbones Asturianos, Minera Estaño Silleda, Duro Felguera, Minería Industrial Pirenaica o Minas de Sillada), la construcción (Sociedad Constructora Ferroviaria o Ibérica de Construcciones y Obras Públicas), agricultura, mecánica, zapatería, espartería y fábricas de muebles, cristal, guantes o alpargatas.

El propio autor, junto a Dolores Martínez, en El trabajo esclavo de los presos políticos del franquismo en Andalucía, repasan los campos de concentración y trabajo instalados en la región, con el número de reclusos que acogieron y las fechas en que estuvieron activos. Además, establecen un listado con la relación de obras en que intervinieron prisioneros, presos y penados en Andalucía entre 1936 y 1956. Una lista casi interminable “que no se ha estudiado a fondo”.