Franco desplegó en la postguerra la “multi-represión” contra los vencidos con métodos nazis

El historiador cordobés Francisco Moreno Gómez sitúa en el sistema concentracionario (cárceles y campos) el epicentro de su estrategia represiva en su último libro ‘La victoria sangrienta 1939-1945. Un estudio de la gran represión franquista para el Memorial Democrático de España’

Rafael Guerrero – Público.es

1412961509426memoriac4Francisco Moreno Gómez es uno de los pioneros de la investigación sobre la memoria histórica en España, ya que sus primeros trabajos se remontan a finales de los años 70 del siglo XX. Prolífico en su producción historiográfica sin menoscabo del rigor científico, este veterano historiador cordobés ha publicado su último libro bajo el título La victoria sangrienta 1939-1945. Un estudio de la gran represión franquista para el Memorial Democrático de España, donde analiza pormenorizadamente las distintas variables represivas que utilizó el franquismo para acabar y/o someter a los vencidos, acuñando para ello el término “multi-represión”.

“Franco utilizó todo el catálogo de crímenes contra la humanidad. No es sólo contabilizar el número de caídos en los paredones, que pudieron ser 40.000 en la postguerra, sino que hay un programa represivo de tal envergadura que yo llamo multi-represión”, afirma Moreno Gómez, que desgrana su variedad y su cuantificación aproximada: apresamientos masivos con 300.000 presos en 1940; 507.000 detenidos emplazados en 188 campos de concentración; 90.000 integrantes de batallones de trabajadores; al menos 400.000 obligados a partir hacia el exilio; hambre como instrumento represivo, adobado con racionamiento y estraperlo; humillación de las mujeres usando el rapado y el aceite de ricino; robo y desaparición de niños en número cifrado por la ONU de 30.000 menores; represión económica para arruinar a los vencidos con apropiación indebida de propiedades y bienes, así como con fuertes sanciones y multas; represión ideológica y laboral con listas negras para trabajar, etc.

Todo ello ocurrió durante la postguerra que Moreno Gómez califica de “victoria sangrienta”, el periodo más puramente fascista de la dictadura franquista hasta que, tras la derrota de Hitler y Mussolini en la Segunda Guerra Mundial, Franco tuvo que disimular su afinidad ideológica y de parafernalia con los regímenes del Eje.

Sin embargo, el investigador cordobés sostiene que hubo no pocas similitudes de los métodos represivos del franquismo y del nazismo, comenzando por la obsesión de ambos dictadores por el sistema concentracionario, “aunque Hitler se contentó con los campos de concentración, mientras que Franco prefirió las cárceles como núcleo represivo”.

Los hijos sin bautizar no podían visitar a sus padres presos
En las cárceles se torturaba y de ellas se salía para el paredón, pero también servían -según Moreno Gómez- para la represión ideológica, cuya función asumió la Iglesia. Se ejercía un control sobre las familias, ya que las visitas de los hijos y de las mujeres no estaban permitidas salvo que ellos estuvieran bautizados y ellas casadas por la Iglesia con los presos; se promovía el trabajo esclavo al exterior para obras públicas y privadas; y se promovió el robo de niños con la cobertura legal desde 1940 que impedía la presencia de niños con más de tres años con sus madres y desde 1941, que facilitaba el cambio de nombre de los menores. “Lo de los niños en
las cárceles era sencillamente inhumano”, señala Moreno Gómez, poniendo como ejemplo el testimonio de una mujer presa en la cárcel guipuzcoana de Saturrarán.

Decía Carmen Riera que “en diez días murieron más de 30 niños, entre ellos mi hija. Me llevaron su cajita a la celda unas monjas que trajeron unas flores y no paraban de decir que era un angelito que adoraba a Dios, hasta que no pude más y las eché de allí. Y me pasé toda la noche sentada en el suelo junto a la caja de mi niña”. En aquella cárcel vasca murieron 120 mujeres y 57 niños.

Se aplicaba a los presos una “dieta hipocalórica de 800 calorías, a sabiendas de que con menos de 1.200 no se puede sobrevivir”, lo que produjo una elevada mortandad en las grandes cárceles. Francisco Moreno precisa que esto se produjo desde finales de 1940, que fue cuando los detenidos en los pueblos fueron trasladados a las grandes cárceles de las capitales y pone varios ejemplos de reclusos muertos por hambre: 900 en la prisión de Sevilla, 660 en la isla pontevedresa de San Simón (reservada para los ancianos) o 756 en una cárcel de Córdoba atestada con 3.500 presos, lo que supone una mortandad del 20% de la población. “Los detenidos encarcelados tras el fin de la guerra cerca de sus pueblos de origen eran alimentados por sus familias, pero después del alejamiento la distancia lo impedía”.

La “conexión nazi” de la estrategia concentracionaria franquista que Francisco Moreno aprecia no sólo se circunscribe a la escasa dieta alimenticia, sino al uso del clima como instrumento represivo, ya que los presos del sur fueron trasladados a cárceles del norte, donde el frío hacía estragos, y viceversa con los represaliados del norte a cárceles del sur. “En Burgos, con el frío ya tenemos bastante”, decían los presos políticos andaluces, sobre todo en 1941, que fue el año de mayor mortandad en las cárceles españolas y que coincidió también con el de la gran mortalidad en Mauthausen, el campo de exterminio nazi donde murieron más miles de republicanos españoles.

“Otra coincidencia -señala el historiador Francisco Moreno-, a la que hay que añadir los traslados de presos en trenes borregueros cerrados sin comer ni beber en varios días o la ausencia de médicos para atender a los reclusos que era sustituida por los presos que tenían conocimientos sanitarios, aunque la coordinación general sí que estaba en manos de médicos como los doctores Mengele en Auschwitz o Vallejo-Nágera como director de los servicios psiquiátricos en España, con sus crueles experimentos médicos”.

Asesinatos extrajudiciales de Policía Militar y Legión
Moreno Gómez no pasa por alto la existencia de un fenómeno de las primeras semanas de la postguerra que no ha sido suficientemente investigado y que, por tanto, supone una de las aportaciones novedosas de su libro La victoria sangrienta. Lo da en llamar “primavera negra” y consiste en toda una operación represiva desplegada en los meses de abril y mayo de 1939 a cargo del Servicio de Información de la Policía Militar (SIPM).

“Miles de personas fueron víctimas de ejecuciones sumarias, fueron paseadas o se les aplicó la ley de fugas antes de que empezaran a funcionar los consejos de guerra, siguiendo directrices directas del cuartel general de Franco en Burgos “que instaban a llevar a cabo lo que no
admitía demora”. El historiador pone como ejemplo de aquellas matanzas selectivas extrajudiciales de postguerra 150 víctimas en Córdoba capital y 100 en Pozoblanco.

Pero también Francisco Moreno acusa a la Legión de protagonizar asesinatos en aquella “primavera negra” del 39. “En la zona centro-sur se desplegaron varios tercios de la Legión, uno de ellos bajo el mando del comandante Salvador Bañuls. Mataron a gente a torturas en Villanueva de Córdoba, apalearon a muchos en Belalcázar y Cardeña, al padre del Veneno -legendario maqui cordobés- le echaron aceite hirviendo en los oídos”, relata Moreno Gómez antes de concluir diciendo: “Esto no se ha estudiado, pero la presencia de la Legión fue terrible y no lo veo reflejado en ningún sitio”

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Una respuesta

  1. Y todas estas atrocidades fueron silenciadas por los demócratas antifranquistas que firmaron la llamada Transición. En mi opinión esto no tiene nombre, que yo sepa, este silencio de la represión fascista no se produjo en ningún País europeo que se precie de llamarse demócrata. Así que se confeccionó una Transición al dictado de los represores, torturadores, criminales que luego a continuación se convirtieron en demócratas de toda la vida, se presentaron a las elecciones al Parlamento y al Senado y a vivir ricamente, haciéndoles creer a todo el mundo que habían hecho una Transición Modélica, vamos, hasta para exportarla al extranjero.
    Pero lo peor de toda esta infamia es que los partidos que más sufrieron en sus carnes, (la de sus amigos, familiares etc. etc.), léase Partido Socialista Obrero Español, se olvidó de ellos totalmente pudiendo durante sus mandatos presidenciales haber honrado a sus abuelos, abuelas, padres, madres, hermanos, hermanas, camaradas etc. etc, que dieron sus vidas defendiendo la República. La mayoría de los cargos elegidos democráticamente pertenecían a ese Partido llamado Socialista Obrero Español, claro que también hay que decir en honor a la verdad que aquel partido republicano que gobernó gracias a la unión de todas las fuerzas de izquierdas, nada tiene que ver con el actual, para desgracia de sus antepasados. Solo me queda añadir que el único Partido que se enfrentó durante la dictadura a las fuerzas represoras, al final y lo digo con pena, no se comportó como era de esperar, teniendo entre sus filas a los hombres y mujeres más valientes pero que pagaron muy caro haber sido fieles a sus principios.
    Para ser honestos no podemos olvidar a los anarquistas con su Sindicado CNT que estuvieron luchando hasta última hora contra la criminal represión franquista.
    Sin olvidar tampoco al Sindicato CC.OO. que estuvo al frente de las luchas obreras durante muchos años, hasta que fue domesticado. Tengo que decirlo con mucha pena, yo contribuí a fundar el Sindicato en mi centro de trabajo en la clandestinidad.(Éramos, “cuatro gatos”.
    Y al final, después de toda la lucha, yo me pregunto: ¿Ha merecido la pena tanto sufrimiento por parte de los trabajadores y trabajadoras?
    ¿Tienen más derechos, tienen mejores salarios, tienen seguridad en el empleo?. Después de tantos pactos, tantas firmas, tantas bajadas de pantalones qué les queda a los trabajadores y trabajadoras el futuro más incierto en sus empresas. ¿Con todo lo que está cayendo… a qué esperan los llamados partidos de izquierdas y sindicatos para llamar al pueblo a una HUELGA GENERAL?, hay que esperar más todavía, ya llevamos casi 40 años con la llamada Transición Modélica, bueno pues nada, mientras tanto, a esperar que ya queda poco para ver como la gente se pelea para sacar la basura de los contenedores. Si sigue todo como va, pronto se acabará también eso de…”PAN Y CIRCO”.
    Que a los representantes de los trabajadores/as que tengan todavía tarjetas millonarias, se les derritan en sus maletines o carteras y que algún día les podamos gritar: Sinvergüenzas, sabandijas, horteras.

    ¡III República sí, pero no burguesa!

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