Triunfaremos: la República vino por las urnas y volverá por las urnas.

Miguel Pastrana De Almeida

Secretario Federal de Unidad Cívica por la República (UCR)

(Palabras del Secretario Federal de la asociación Unidad Cívica por la República, UCR, Miguel Pastrana, el 19 de junio de 2014. Estaban preparadas para ser leídas en la concentración de todos los jueves de la Plataforma Contra la Impunidad del Franquismo en la Puerta del Sol de Madrid, pero la ocupación policial de la plaza hizo imposible expresarse democráticamente en ella ese día )

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© Joan Picornell

Ciudadanos, ciudadanas:

Culminando en el día de hoy, hemos asistido en los previos, a un despliegue de medios y recursos sin precedentes, con el objeto de imponer a la ciudadanía un Jefe de Estado no-democrático y, con él, un régimen.

Prensa, radio, televisión, mayorías parlamentarias y senatoriales que no se corresponden con las sociales; con lo que en la calle se dice y se siente; decenas de francotiradores, represión contra los símbolos republicanos… todo eso, y más, ha sido puesto en juego, con el fin de proclamar un Rey al que llaman Felipe VI. Sigue leyendo

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Republicanos y monárquicos miden sus fuerzas en el centro de Sevilla

Pablo Fraile – andaluces.es

Plaza nueva, Sevilla, ocho de la tarde. Frente al Ayuntamiento de la ciudad, dos concentraciones escenifican el debate que recorre el país en los últimos días. A la izquierda, banderas rojigualdas, una defensa del statu quo y de la Constitución de 1978; a la derecha, banderas tricolores y una apuesta decidida por dar voz a los ciudadanos para redefinir el modelo de estado. Monárquicos y republicanos coincidieron ayer en el centro de Sevilla para defender dos visiones contrapuestas sobre la situación abierta tras la abdicación del rey Juan Carlos. Un espacio de unos cien metros, custodiado por un cordón formado por agentes de la Policía Nacional, separaba a a los dos grupos que, cara a cara, emprendieron una batalla de consignas y cánticos. “¡Yo soy español, español, español”, cantaban los defensores de la monarquía; “¡Yo soy tricolor, tricolor, tricolor!”, gritaban desde el otro lado de la plaza.
A la misma hora, en el mismo sitio. Republicanos y monárquicos midieron sus fuerzas ayer en el centro de Sevilla… y los defensores de la tricolor resultaron victoriosos. Las protestas reunieron a más ciudadanos en el lado republicano, donde se congregaron más de 500 personas por las alrededor de 200 que había al otro lado del cordón policial. No se produjeron incidentes graves más allá de enfrentamientos dialécticos y gestos desafiantes entre un extremo de la plaza y otro. “¡Ponerse a trabajar!”, gritaba una voz desde el bando monárquico. La delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo, ya avisaba por la mañana de que la Policía Nacional había preparado un dispositivo especial para supervisar las manifestaciones: ”No vamos a permitir alteraciones del orden público y vamos a garantizar que se respete el Estado de Derecho y la Constitución”. Ninguna de las dos protestas, convocadas a través de redes sociales, había sido comunicada a la institución.

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El rechazo popular fuerza a la Casa Real a recortar su presencia en la calle

por José Luis Lobo

Los recientes y sonoros abucheos a los Príncipes de Asturias en el Liceo de Barcelona, el templo de la burguesía catalana, no fueron una simple muesca más en el inventario del creciente rechazo popular a la Corona.

c99cfbf95079cf9a741b20bed488ada7_XLAquella demostración de repudio, expresado tanto a las puertas como en el interior del emblemático teatro, ha supuesto un punto de inflexión en el desapego de la calle hacia la institución monárquica, que la Casa del Rey, superada por los últimos acontecimientos, se ve incapaz de frenar.

El dilema al que se enfrenta La Zarzuela, que asiste con resignación a esa escalada, no es fácil de resolver: o mantener inalterable su agenda oficial, exponiendo a los miembros de la familia real a nuevas muestras de una desafección popular que parece imparable, o reducir su presencia en la calle reforzando las audiencias privadas y los actos en recintos cerrados, una especie de cordón sanitario que, sin embargo, aislaría a la Corona de los ciudadanos y podría provocar un daño mayor. Sigue leyendo

La inevitable erosión de la Monarquía en España

Guillermo López García – eldiario.es

noviosreyescoronaLa opción republicana ha estado durante décadas arrinconada en España, marginada del debate público. Primero, por la vía más expeditiva que pueda imaginarse (una Guerra Civil que condujo a 40 años de dictadura). Después, por un pacto, convenientemente sacralizado, la Transición democrática, que fue también un pacto de olvido y de silencio, en virtud del cual todos, o casi todos, aceptaban o toleraban la reinstauración de la Monarquía; incluso el PCE lo hizo, a cambio de su legalización en 1977. Sigue leyendo

No serás rey, Felipe

JUAN CARLOS MONEDERO – Público.es

Campana-#FelipeNoSerasReyEl loco, decía Lacán, no es el desequilibrado mental que se cree rey, sino el rey que se cree rey. Ser rey en 2013 es como usar un calcetín para no preñar, creer que la luz eléctrica la enciende el diablo o darse con un látigo de cinco puntas en la espalda para que los pecados se blanqueen. Por eso las coronaciones o los matrimonios reales necesitan ser tan efectistas: tienen que compensar con oropel y maneras antiguas lo increíble del asunto. ¿Te acuerdas, Felipe, de tu boda y todo aquel gasto descomunal? Los reyes, además, tienen que llenar de brumas su pasado, para que no aparezca un puñal, un veneno, una traición, un matrimonio de conveniencia, un soborno, una matazón de campesinos. ¿Quién fue el primero de la saga? Reyes, dinastías, príncipes herederos, argumentos legitimistas… Pudo ser o no. Los borbones son un accidente. Viendo la historia, un desafortunado accidente. No es que los Habsburgo, vulgo Austrias, fueran mejores. Ni mucho menos. Pero los de la flor de lis, quizá por la cercanía, vienen frenando lo inteligente en la historia reciente desde, cuando menos, la Revolución Francesa. De Fernando VII, ni hablamos. Sigue leyendo

“No hay ningún Borbón listo”

El escritor Diego Medrano publica ‘Historia golfa de las monarquías hispánicas’, una guía de reyes “descarriados y golfos” que abarca desde el monarca godo Sigerico hasta Juan Carlos I y su yerno Iñaki Urdangarin.

ALEJANDRO TORRÚS – Público.es

Borbones Pelicula TontosDesde Sigerico, el primer rey godo, a los borbones. Pasando por los musulmanes, los aragoneses, los asturianos o los navarros. Todos unos golfos. La “golfemia”, como la denomina el escritor Diego Medrano, es el valor común de la inmensa mayoría de los monarcas hispánicos. Eso sí, con alguna excepción: Alfonso X El Sabio, que “sería merecedor de un nobel en la actualidad” y Juan Carlos I, a quien el autor le concede el indulto “solamente por los 15 minutos en el golpe de Estado del 23-F”. “No hay que olvidar que sin su intervención podríamos estar en otra dictadura”, asevera a Público Diego Medrano, autor de la obra Historia golfa de las monarquías hispánicas (Berenice), quien, no obstante, puntualiza un aspecto fundamental: “No hay ningún Borbón listo”. Sigue leyendo

Los reyes mueren con la corona puesta

Isaac Rosa

1357474478_276335_1357475660_noticia_normalTrapos sucios al margen, el estado de salud del rey obligaría a jubilarlo de cualquier cargo, incluso de Papa. Con 75 años, un largo historial quirúrgico y una baja médica que puede alargarse hasta seis meses, cabe dudar de su capacidad para seguir en el puesto, y su continuidad rozaría el ensañamiento. Y ello porque el tipo de reinado a que el propio rey nos ha acostumbrado no admite reposo sino que exige movimiento y visibilidad permanentes, largos viajes, inauguraciones, pasar revista a las tropas, cenas de gala, discursos, aperturas solemnes.

Que deje de esquiar, cazar y navegar es algo que podemos aguantar. Pero que deje de ser nuestro mejor embajador en el extranjero y nuestro mejor florero para las grandes ocasiones, no ha lugar. La monarquía del siglo XXI no puede encerrarse en palacio, porque la gente empezaría a preguntar dónde está el rey y qué hace. La agenda oficial es su manera de hacerse imprescindible, y si no hay agenda, nos preguntaremos para qué un rey. Sigue leyendo