Jaque al rey, hacia la Tercera República

Cayeron las barreras. Cuestionados abiertamente por los ciudadanos, el Rey y la Monarquía se tambalean. La crisis económica e institucional puede llevarse por delante a un régimen heredero del franquismo del que, dicen los republicanos, no puede venir el cambio necesario. Incluso empujan en la misma dirección ciertos sectores del poder temerosos de que la Corona los arrastre en su caída.

Juan Luis Gallego-Números Rojos

Las-cuentas-de-la-coronaEl 70% de los españoles no votamos la Monarquía. Nadie de entre los menores de 52-53 años tenía en 1978 la edad suficiente para acudir a las urnas cuando los españoles fueron llamados a votar ‘sí’ o ‘no’ a una pregunta, “¿Aprueba usted el Proyecto de Constitución?”, planteada como un ‘todo o nada’, un cheque en blanco hacia una democracia tutelada por Juan Carlos I o la continuidad de las leyes del franquismo. 35 años después, la valoración de la Corona entre los ciudadanos es la peor de su historia: en la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas correspondiente al mes de abril obtenía una puntuación de 3,68 sobre 10. ¿Por qué, entonces, continuar con ella? Sigue leyendo

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Angel Duarte: ¿Qué me importa a mí que la nación sea soberana, si el verdugo me da garrote?

Construirrepública.org. Ángel Duarte Montserrat – Catedrático de historia contemporánea en la Universidad de Gerona, doctor en Filosofía y Letras y especialista en historia social y cultural de la política

photo1. Uno de los rasgos más perturbadores, para quien esto firma, en la recuperación del republicanismo en el Reino de España es el autismo dequienes intervenimos en ella atraídos por la capacidad emancipadora que seintuye, potente, tras la fórmula republicana. Me refiero a las y los que nos concebimos partícipes de un ejercicio de rehabilitación/reconstrucción que tiene lugar desde los distintos campos de las ciencias sociales y humanas: de la filosofía política a la historia social, pasando por la economía crítica. El escaso diálogo que se registra entre aportaciones que corren en paralelo es poco edificante; por no decir que, si aceptamos que el republicanismo está interesado en la creación de terrenos de deliberación abierta, es muy poco republicano. Sigue leyendo

Juancarlista el que no bote

Isaac Rosa – eldiario.es

20081029161452-rey-ardiendoEstos días en España es más fácil encontrar voluntarios dispuestos a unirse al ejército norcoreano que juancarlistas. No digo monárquicos, que esos nunca fallan y hoy hacen lo que pueden por tapar la porquería, sino juancarlistas, de esos que llevan casi cuatro décadas diciendo: “yo no soy monárquico, soy juancarlista”. Estos días la mayoría está bajo la mesa.

No hurgaré en la herida, porque bastante vergüenza estarán pasando en los últimos meses, ni tampoco vamos a exigirles actos de arrepentimiento público, pero me gustaría oír a algunos señalados y fervorosos juancarlistas qué tienen que decir después de los elefantes, corinnas, yernos, hijas, herencias, comisiones, cuentas suizas y lo que venga, que habrá más. Sigue leyendo

Pidamos un deseo, logremos la República

Paco Arenas / UCR   

Tricolor republicana ondeando junto a los leones del CongresoDurante estos 37 largos años la República no ha sido una prioridad, si bien es cierto que muchos hemos mantenido viva la esperanza de conseguir para España un auténtico Estado democrático, para muchos este sucedáneo era más que suficiente, si bien se reivindicaba la segunda república como una parte romántica de nuestra historia, una mártir del totalitarismo nacional-católico, al mismo tiempo que se intentaba colar en el subconsciente colectivo el matrimonio indisoluble con la guerra civil, como si una cosa fuese irremediablemente unida a la otra, como si la República hubiese sido la culpable de aquella criminal contienda. Sigue leyendo

La Alegría que viene

Antonio RomeroCoordinador de la Red de Municipios y Cargos Públicos por la III República y Escritor

LAALEGRIAQUEEl modelo alumbrado por la transición y representado por la Constitución de 1978 está agotado. La fractura y el divorcio con la sociedad española de hoy es un hecho, la deriva hacia una Monarquía sostenida con un bipartidismo instalado a lomos de una Ley Electoral fraudulenta e injusta y una corrupción que infecta desde la corona y el partido del Gobierno a las instituciones del Estado, incluyendo Concejales Delegados de Urbanismo de Ayuntamientos remotos ha dado la puntilla a este régimen.

La brutal crisis económica y social acelera su caída con más rapidez de la que se está construyendo la alternativa, por tanto el proceso constituyente es una necesidad para España, aquí y ahora y debe ser un proceso portador de la esperanza, de una esperanza asentada en pilares fuertes que garanticen la vida en solidaridad, inigualdad, en transparencia, en democracia real. Sigue leyendo

A prueba de desmentidos: el rey Juan Carlos tiene las horas contadas

Emilio Pizocaro – Rebelión

fuera_el_reyA pesar del desmentido de la casa real el actual rey Borbón tiene las horas contadas. La gran maniobra para salvar a la Monarquía, descabalgando a Juan Carlos de la Jefatura de Estado, está en pleno desarrollo. ¿Cuando se producirá? Es solo de una cuestión de tiempo y oportunidad.

La abdicación, que hasta hace poco era un secreto de palacio, ha empezado a ventilarse en público porque la crisis política de España no puede esperar. Y más grave; los poderes fácticos, incluida la embajada norteamericana, siguen dado señales de nerviosismo por el desgaste de la clase dirigente hispana, incluida la corona. Y como en política la fuerza que tiene la iniciativa, generalmente gana la partida, los conspiradores han resuelto saltar al ruedo preparando a la opinión publica para la “real abdicación”. Sigue leyendo

Que abdique, pero no en su hijo

Isaac Rosa es escritor y columnista.

31590-353-550Sabíamos que el rey estaba tocado, pero no tanto: oyendo estos días cómo monárquicos de toda la vida y juancarlistas leales se lanzan al debate sobre la abdicación, cualquiera pensaría que el declive del Borbón es ya caída libre. Pero no nos engañemos, ni nos engañen: el debate sobre la abdicación es una manera de salvar la monarquía de su propia autodestrucción, y una forma de desviar la atención del fondo del asunto.

En el ajedrez es habitual el sacrificio de una pieza como movimiento táctico, para mejorar la posición de otras piezas, preparar un jaque, evitar una derrota o ganar tiempo. Algo así pretenden quienes desde filas monárquicas proponen la abdicación: sacrificar una pieza para salvar la partida. Sí, en este caso la pieza tumbada es la más importante del tablero. Pero el movimiento es posible porque la monarquía es un ajedrez tramposo donde, una vez caído el rey, se permite coger la dama o un alfil, coronarlo y seguir jugando. Sigue leyendo