III Encuentro Andaluz (Propuestas de Llamamiento y de Hoja de Ruta)

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CONVOCATORIA DEL III ENCUENTRO ANDALUZ POR LA REPÚBLICA

El I y el II Encuentro Andaluz por la República, celebrados en Humilladero (Málaga) y en Córdoba, fueron un éxito de participación y resultados y actos fundamentales en el proceso de articulación del movimiento republicano andaluz.

Conforme a la Hoja de Ruta (plan de acciones coordinadas por la República) acordada en el último Encuentro, la Coordinadora Andaluza de Organizaciones Republicanas ‘Andalucía Republicana’ convoca el III Encuentro Andaluz por la República el 16 de marzo de 2019 en la ciudad de Sevilla.

Este III Encuentro Andaluz se desarrollará en horario de mañana, de 11 a 14 horas, y en el mismo se hará un balance del cumplimiento de la Hoja de Ruta 2018, se aprobará la nueva Hoja de Ruta y se acordará un Llamamiento por la República.

El Encuentro no está dirigido solo a los colectivos republicanos, es abierto al conjunto de organizaciones, asociaciones y movimientos sociales andaluces interesados en el debate y la construcción de un nuevo país al servicio de la mayoría social.

Nos vemos el sábado 16 de marzo en Sevilla

¡Salud y República!

Se adjuntan las propuestas de LLamamiento y de Hoja de Ruta:

LLAMAMIENTO POR LA REPÚBLICA Sigue leyendo

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Almudena Grandes: “Las mujeres se llevaron la peor parte del franquismo”

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La guerra y el régimen dictatorial mutilaron el nuevo camino que la República abría a la mujer en España, apunta la escritora Almudena Grandes

El cambio de paradigma cayó sobre heroínas anónimas abrazadas a una máxima cotidiana: “la felicidad es una forma de resistir”

La autora participa en el V Febrero Republicano en la Universidad de Sevilla con la conferencia titulada Las mujeres en el republicanismo español

Juan Miguel Baquero 13/02/2016

“La mujer, para los republicanos, significaba en sí misma un elemento subversivo, revolucionario, que iba contra lo establecido”, cuenta Almudena Grandes. Pero la guerra civil desgarra ese grado y el régimen franquista mutila la naciente condición social. Un cambio de paradigma que cae con todo su peso sobre las republicanas, curtidas entonces como heroínas anónimas. “La felicidad es una forma de resistir”, enseñan las protagonistas de sus novelas.

La nueva España que nacía con los años 30 del siglo pasado abría caminos inexplorados hasta entonces para la mujer. Autonomía personal, reconocimiento ciudadano, derecho a voto… Con un “enemigo” claro: “la sociedad machista”. El mismo escollo que, con la victoria golpista, sumiría al país en el “patriarcado católico”, resume la escritora.

“Las mujeres se llevaron la peor parte del franquismo, desde que nacían”, dice Almudena Grandes. “Y más allá de los tópicos de las milicianas, de Victoria Kent o Clara Campoamor, las niñas son las grandes desconocidas”. Hijas de familias pobres, huérfanas, de padres encarcelados, “explotables laboralmente” y bajo la tutela estatal. Un “capítulo aparte”, aquellos “niños esclavos del franquismo”.

“¿Qué podía esperar una niña pobre? Ser una fregona, una criada. Era el destino labrado para ellas”, narra la escritora, que ha participado en el V Febrero Republicano en la Universidad de Sevilla con la conferencia titulada Las mujeres en el republicanismo español. Las jornadas, organizadas por Unidad Cívica por la República y Sintonía Laica, han contado con la participación de voces como Lidia Falcón, Mercedes de Pablos o Beatriz Talegón.

Un “claroscuro brutal” de lo que pudo ser la mujer

Casi en fotogramas, Almudena Grandes rescata una escena de la película La hija de Juan Simón, de Luis Buñuel, para describir qué filosofía compartía la España republicana. “En un claroscuro brutal aparece en su debut Carmen Amaya que baila en un tablao flamenco para unos señoritos. Es una secuencia prodigiosa. Termina de bailar, baja y ofrece un vaso de vino a Angelillo“. Quienes pagan la juerga llaman la atención de la bailaora, que se gira y contesta: “mi cuerpo es mío y hago lo que me da la gana”.

Un reflejo, entiende la autora, “de lo que pudo ser la mujer española”. De esa libertad e independencia que las convirtió en “esenciales” para el Estado republicano. Al final de la guerra, pone como ejemplo, “dos de las tres organizaciones de masas más importantes de este país tenían ocupadas sus secretarias generales por mujeres”. Dolores Ibárruri en el PCE y Federica Montseny en la CNT. “Nunca jamás, ni con paridad ni leyes de género, hubo un porcentaje de poder comparable en las organizaciones políticas de España”, subraya.

“El estatuto jurídico de las mujeres españolas era posiblemente el más avanzado del mundo” en la etapa republicana. Y serían “las cuartas con derecho a voto, después de inglesas, australianas y neozelandesas”, enumera Grandes. Luego cayeron de bruces en la oscuridad del patriarcado franquista.

Heroísmo resistente y cotidiano

“Las mujeres fueron muy importantes en el republicanismo español desde mucho antes de que se proclamara la II República. Y hay que tener muy en cuenta el papel que desempeñaron después de la guerra”. Ahí llega el carácter resistente, el heroísmo cotidiano que Almudena Grandes retrata en la serie de novelas que suma Inés y la alegría, El lector de Julio Verne y Las tres bodas de Manolita.

Y en el paréntesis de Los besos en el pan. “La mujer republicana después de la República”. Qué hicieron, cómo sobrevivían. “Me he ocupado mucho de las mujeres republicanas en mis libros” pero no tanto, precisa, “de los tipos más populares”. Personajes que cuentan el mundo rural, “mujeres sin formación ni oficio, criadas para tener hijos”.

O las de la colas en la cárcel de Porlier, “que forman una comunidad y enseñan que la felicidad es una forma de resistir”. Dice Almudena Grandes que era una forma “de gritar a los carceleros de sus maridos, hermanos o hijos que con ellas no iban a poder”. Y la misma “lucha clandestina contra el franquismo hubiera sido imposible sin mujeres”.

Herederas del “pensamiento revolucionario que desemboca en el republicanismo tal como lo hemos conocido”. Mujeres ocultadas en el cajón de la historia, sin reconocimiento. “En España hacen falta muchos homenajes, pero el que más me duele es a estas mujeres que lograron suplir unas carencias hoy inimaginables”, señala. Una memoria resistente, anónima… en femenino, que Almudena Grandes traza en sus libros. “Tengo la suerte de escribir sobre historias que ocurrieron en este país y que nadie conoce. Lo que hago es iluminar zonas oscuras de la realidad”.

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V Febrero Republicano

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Con la evidente intención de que el caso Noos no pase a mayores (que la incriminada no sea la Corona), el Ministerio de Hacienda, la Fiscalía, la Abogacía del Estado y la mayoría de los medios de comunicación están empeñados en que Cristina de Borbón no se siente en el banquillo. Una prueba más de que en el reino de España la justicia no es igual para todos y todas. Mejor servicio harían a la democracia los poderes estatales si dedicaran el mismo esfuerzo y tesón a erradicar la desigualdad de género. Sigue leyendo

República

Joaquin Urías – andaluces.es

10408114_810995172306008_873421767025127289_nDe un tiempo a esta parte, no hay acto reivindicativo en nuestro país que no aparezca plagado de banderas republicanas. Sí, la de la franja morada. Antes eran, sobre todo, los actos de partidos políticos. Ahora se ven también en cualquier protesta contra los desahucios, la corrupción o las políticas de la troika. Donde esté la gente indignada, allí está la tricolor. Ese aparente auge del republicanismo necesita una explicación.

Por la derecha abundan quienes creen que los republicanos quieren volver al treinta y uno, a lo que les parece una España guerra civilista y desfasada. Por la izquierda el republicanismo de muchos políticos se limita a criticar al rey y la monarquía. Como si fuera bastante cambiar el Jefe de Estado y los colores de la bandera para contentar a esas masas indignadas. Sigue leyendo

Concha Caballero, el lado humano de la política

Luís García Montero – el pais.es

10933955_10205748654144838_7322713869854713675_nVivir es acostumbrarse a perder casi todo lo que más se quiere. La pérdida de Concha Caballero, nacida en Baena (Córdoba) hace 58 años y fallecida el pasado martes a consecuencia de un cáncer, nos deja a sus amigos un vacío que es difícil de negociar. Perdemos muchas cosas. Perdemos a una profesora con la que hablar de literatura, con la que comentar una novela recién publicada o la estrategia oportuna para crear lectores entre los jóvenes. Cuando cerró su dedicación profesional a la política y volvió a dar clases en el instituto de Coria del Río (Sevilla), su canto de vida y esperanza pasaba por la inquietud de los alumnos ante un poema de Baudelaire o un relato de Kafka. Daba gusto oírla, verla enseñar.

Perdemos también a una ciudadana con conciencia crítica y fuerza para entender a diario las cosas que suceden, la dirección última de los disparos engañosos de la actualidad. Los lectores de EL PAÍS en Andalucía saben de lo que hablo cuando utilizo la palabra lucidez, la posibilidad de opinar tomando postura más en la raíz que en la superficie.

Sus viejos camaradas perdemos también una compañía para recordar la historia y para aprender a vivir en el presente mientras se recuerda. Vivimos, nos acostumbramos a perder, cambian las ciudades, las mentalidades, los debates de la realidad, y esa transformación vertiginosa nos exige una respuesta. Concha Caballero fue para mí un ejemplo a la hora de interpretar los cambios del mundo. De la pérdida, salía fortalecida contra los dogmas, las nostalgias paralizadoras, las deslealtades y el rencor. Ella no olvidó nunca la dimensión sentimental que debe anudar los ojos y las palabras de la gente de bien. Supo iluminar la dimensión sentimental y humana de la política.

Con ella no se estaba sólo junto a una camarada del Partido Comunista, una diputada de Izquierda Unida, una portavoz parlamentaria, una responsable política o una consejera en la Radio y Televisión de Andalucía. Se estaba, además, con una persona de bien, capaz de hablar de los asuntos más complejos sin renunciar a la ternura, esa vinculación indispensable con la vida para que las palabras no se conviertan en consignas huecas. Concha se volcaba en sus actos públicos con un lazo de verdad humana que no es corriente en el escenario político.

Fue la primera mujer portavoz de un grupo en el Parlamento de Andalucía. Su itinerario está unido a un momento clave de la vida española en el que las mujeres rompieron el panorama del machismo, aceleraron la democratización de la sociedad y empezaron a ocupar puestos decisivos en la representación pública. Ese empeño marca la vida política de Concha Caballero desde el principio de su compromiso, cuando a mediados de los años setenta se acercó al Movimiento Feminista 8 de Marzo. Yo la conocí en Granada poco después. Era hermosa a rabiar, de una inteligencia atractiva, amiga de sus amigos y apasionada de la literatura. Los dos aprendimos juntos las lecciones teóricas del profesor Juan Carlos Rodríguez, y desde entonces hemos compartido libros como se comparte una vinculación con la realidad. Desde entonces peleamos también por conquistar otra sentimentalidad.

Un mundo complejo como el de la política, acerado, lleno de desfiladeros y cristales rotos, suele endurecer el carácter de los hombres, de las mujeres, y cubrir de caparazones los sentimientos. A Concha le tocó vivir momentos muy difíciles…, y situaciones luminosas, como cuando salió adelante la Reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía, proyecto en el que ella participó de una manera eficaz y convencida. Cuarenta años de compromiso político no bastaron para obligarla a perder la ternura. Siempre fui partidario del modo que tenía de pronunciar la palabra precioso. Era una parte más de esa dimensión sentimental, del peso profundo de los sentimientos, la pasión y la compasión que tienen los mejores compromisos políticos.

Por eso era una compañía imprescindible para recordar el pasado y mirar hacia esa parte de presente que llamamos futuro. Más allá de las siglas y los intereses particulares, ayudaba a comprender la dignidad de muchas batallas y la necesidad de saber interpretar las pérdidas para estar a la altura de las circunstancias.

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Se constituye la Asamblea Ciudadana Pro Referéndum en la provincia de Sevilla

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Paco Rebollo – UCAR

El pasado martes 9 de septiembre se constituyó la Asamblea Ciudadana Pro Referéndum en la provincia de Sevilla. La asamblea la conforman diversos partidos y colectivos, entre los que podemos destacar los siguientes: Izquierda Unida, Iniciativa per Catalunya Verds, Chunta Aragonesista, Republicanos, Equo, Compromís, Confederación de Los Verdes, Alternativa Socialista, Espazo Ecosocialista Galego, Batzarre, Iratzarri-EKI, Izquierda Abierta, Izquierda Republicana, Primavera Andaluza, Alternativa Republicana, PCE (m-l), Unidad Cívica Andaluza por la República, PCE, Agrupación Ateneísta Juan Negrín, Frente Cívico, Crónica Popular, Asamblea Sol, Miembros de la Mareas Ciudadanas (Sanidad/Educación), UJCE, JCA, Miembros de la Cumbre Social, Firmantes del manifiesto el Mundo de la Cultura por el Referéndum, Paz Ahora, Sindicalistas, Asociación Víctimas del Franquismo, ARCO, Red de Solidaridad Internacional, Movimiento Democrático de Mujeres, el Movimiento Memorialista.

El principal objetivo de esta iniciativa es recabar en Andalucía 100.000 firmas para sumarlas a las del resto del Estado y presentar medio millón ante la Comisión de Peticiones del Congreso de los Diputados y, de este modo, “exigir al Gobierno un referéndum consultivo que le dé la voz al pueblo” y éste elija entre monarquía o República. Para ello se irán creando Asambleas en todas las provincias andaluzas para en un posterior periodo, constituir la Asamblea Ciudadana Pro Referéndum de Andalucía

Llamamiento a la constitución de Asambleas Ciudadanas pro Referéndum sobre República o Monarquía
Hoja de firmas

Cabo Carvoeiro: el barco de la muerte de la Sevilla franquista

Los sublevados de julio de 1936, inmersos en una orgía de ejecuciones y detenciones masivas, sembraron la provincia sevillana de cárceles improvisadas, incapaces los centros de detención de albergar el creciente número de presos.

La oligarquía de la ciudad puso a disposición del “glorioso Alzamiento Nacional” el vapor Cabo Carvoeiro, una prisión flotante que hacinaba a diario en sus bodegas a no menos de 500 personas, muchas de las cuales acabaron fusiladas en las tapias del cementerio

Juan Miguel Baquero – eldiario.es

Cabo-Carvoeiro-flotante-rebelion-militar_EDIIMA20140725_0262_4Un barco, una prisión improvisada y la muerte. El vapor Cabo Carvoeiro, propiedad de la oligarquía sevillana, surcó las aguas del río Guadalquivir convertido en símbolo de represión. Los sublevados de julio de 1936 sembraron la provincia de Sevilla de centros de reclusión, detenciones masivas, torturas, ejecuciones… De gritos silenciados en las bodegas de una cárcel flotante y presos que restan horas a su fusilamiento. Así el franquismo ganaba una batalla, la del terror, grabada a sangre y fuego en la memoria popular. Aún flota en el recuerdo el Cabo Carvoeiro, el barco de la muerte. Sigue leyendo