Sólo nos vale República

Miguel Pastrana

Secretario Federal de Unidad Cívica por la República (UCR)

*Discurso de Miguel Pastrana en el acto público Homenaje a la victoria democrática del Frente Popular en la II República española el 16 de febrero de 1936. En este acto, organizado por la Agrupación Ateneísta “Juan Negrín” y la Coordinadora para la Memoria Histórica y Democrática de Madrid, intervinieron igualmente Pedro García Bilbao, José María Coronas Salcedo, Elsa Osaba, Mirta Núñez Díaz-Balart, Julio Diamante y Francisco Redondo. Ateneo de Madrid, 16 de febrero de 2014

25_ateneo_parisComo desde hace ya años, nos emplazamos una representación del activismo republicano y memorialista –la que representáis, representamos, los presentes-, para recordar una fecha gigante en el progreso de nuestro pueblo; para conmemorar, para invitar a la reflexión, para obtener enseñanzas duraderas en el futuro, y que nos sirvan; que sirvan a las personas de hoy.

Os hablo, la mayoría, a activistas que estáis en los movimientos sociales, en los sindicatos, en partidos y asociaciones con el denominador común de procurar una vida digna para todos en este país; sobre esta tierra toda.

No siendo pocos hoy –a veces somos unos pocos más, a veces unos pocos menos- yo no reparo ahora tanto en el número de quienes estáis, de quienes estamos, aquí, como en cuanto significáis; significamos. Y que a mi entender, es mucho: por vuestra experiencia, por vuestra perseverancia, por los lugares adonde llegáis en vuestra labor cada día; por a quienes – como en siembra de humana amplitud- ponéis en conocimiento de cosas que deben saberse, que han de saberse, por más que poderes inhumanos busquen su ocultación. Por vuestro Ejemplo, en suma, hoy y aquí se significa la continuidad –palabra clave- con el 16 de febrero de 1936. El espíritu que animaba a nuestros compañeros, a nuestras compañeras, de entonces, es –más allá de vicisitudes históricas concretas- el espíritu que nos anima hoy. El mismo.

La imborrable experiencia democrática surgida en España el 14 de abril de 1931 con la II República, no puede entenderse sin el triunfo electoral del Frente Popular el 16 de febrero de 1936, y tampoco sin la resistencia ciudadana al Golpe de Estado fascista a partir del 19 de julio de ese mismo año. Las tres datas -14 de abril, 16 de febrero y 19 de julio- que no casualmente conmemoramos cada año, constituyen la base de la experiencia y –si se me permite usar palabra- la lección, de la II República española.

Tres fechas

El 14 de abril, como caída del Régimen Monárquico por la presión en la calle (recordemos que las elecciones del 13 de abril de 1931, habían sido municipales y no obligaban, en principio, a un cambio de Gobierno y menos aún de Régimen).

El 16 de febrero, como defensa política, articulada en una amplia coalición electoral, de la República.

Y el 19 de julio, como la defensa –esta vez armada, ante el Golpe armado fascista- de esa misma República por el pueblo español; por los pueblos de España.

14 de abril, 16 de febrero, 19 de julio… A mi entender, no pueden desligarse –y hay quien lo intenta, ¡ojo!– esas tres fechas, si queremos saber lo que fue la II República española, lo que significó, lo que sigue significando.

En mi opinión, es la continuidad –de nuevo la palabra- de esos tres grandes momentos históricos, como jalones de luz, la que nos revela y nos alumbra una gran verdad; verdad que algunos han olvidado, otros no quieren saber, y unos pocos –pero poderosos- se esfuerzan cada día por ocultar. Mas no por ello desaparece, como no desaparece la luz porque cerremos los ojos, o nos los tapen. Sigue ahí.

Y esa verdad, compañeros y compañeras, que estas tres fechas iluminan, es que este pueblo es republicano, que los pueblos y naciones de España son republicanos, y ese Ideal los vertebra, no ninguna corona de oro robado, ni de incienso.

Que este pueblo, cuando puedo elegir, eligió República

Que la trajo cívicamente un 14 de abril. Que la defendió políticamente un 16 de febrero, y militarmente y con la propia vida un 19 de julio.

¿Alguien quiere –alguien tiene– más pruebas de republicanismo en un país, en un pueblo?

Otra cosa es que se le haya aplastado con la fuerza de las armas, y de la mentira, del silencio, de la impunidad…

Pero eso está llegando a su fin. Aún quedan coletazos por sufrir, es cierto. Pero muchos vendajes están cayendo, y muchos ojos, abriéndose.

Este pueblo, cuando pueda volver a elegir de verdad, elegirá República. ¡Nadie lo dude! Y nadie lo tema, salvo los deshonestos.

El gran triunfo electoral, democrático, del Frente Popular, fue posible porque se hizo con el Ideal común de la República; con la bandera tricolor, sin tapar a la de ninguna de las muchas organizaciones de la coalición.

La República une

La Jornada memorable del 16 de febrero de 1936, demuestra que la República une y proporciona el mejor marco para la defensa de los derechos sociales.

Reforma agraria, protección a la pequeña industria y al pequeño comercio, plan de obras públicas para las industrias fundamentales, sometimiento de la banca privada a reglas de ordenación, hacienda y banca al servicio de la ciudadanía, elevación de las condiciones materiales de los trabajadores, potenciación de las instituciones de previsión, seguro y sanidad, enseñanza pública por encima de razones confesionales y de clase social… todo eso, negro sobre blanco, era el Frente Popular de la II República española. Puede comprobarse en su literalidad.

¿No sería esto conveniente ahora que nuestro país es azotado por crisis de todo tipo, inducidas las más de ellas? ¿Es que no constituye la República la potente herramienta social, ciudadana, política, cultural… que nos permitiría salir de la Crisis a todos? No que nos saquen, pues está visto que nadie nos va a sacar, y más bien al contrario, sino que salgamos por nosotros mismos, que medios tenemos, si no nos los quitan, que es lo que algunos pretenden. Pero no han de conseguirlo.

Salir todos juntos y sin dejar a nadie atrás; sin dejar a nadie en la cuneta. Como hombres y mujeres plenos, dignos. Eso es la República, que no necesita de coronas impostadas, falsos paternalismos y verídicas tapaderas del robo y la corrupción. ¡No queremos eso! ¡Fuera ya todo eso y quienes se empeñan en seguir manteniéndolo!

Denuncia de la impunidad del franquismo

Denunciamos la Impunidad de los crímenes del franquismo, 39 años después de muerto el Dictador. De esa impunidad derivan todas las actuales, a cual más nauseabunda.

Denunciamos que se le cercene a la mujer el Derecho a decidir sobre su propio cuerpo, sobre su propia salud, sobre su propia vida.

Denunciamos que se dispare a personas indefensas en el agua.

Denunciamos que se asalten sedes de partidos políticos democráticos; partidos históricos que formaron, también, parte del Frente Popular de la II República.

Denunciamos toda esta intolerable escalada represiva, síntoma inequívoco de la descomposición de un Régimen. De su irracionalidad. De su ilegitimidad. Ese Régimen, más allá del Gobierno títere del cual disponga en cada momento, es el Régimen de la Monarquía heredera del Franquismo. ¡Ese es el Régimen!

De estos años acá, el republicanismo no ha cesado de avanzar en nuestro país. El Régimen tiene un miedo atroz a eso. Se va a intentar cualquier cosa para frenar, desviar, distraer eso. Cualquier cosa, por inverosímil que resulte. Lo que sea, con tal de evitar una República digna, heredera y continuadora de la que el trajimos el 14 de abril de 1931.

Dicen, algunos, que el hundimiento de la Monarquía en España está siendo obra de sus propios errores. No. Rotundamente no. Eso es despreciar el republicanismo, y es despreciar, en concreto, la labor de personas –muchas- como las que aquí estáis, aquí estamos. Lo que hace la Monarquía impuesta en este país, lo ha hecho siempre. Lo que ocurre es que ahora ya no se tolera. Y en ese logro de concienciación, compañeros y compañeras, vuestra labor, y la labor de personas como vosotros, como vosotras, ha sido y sigue siendo fundamental. Repito: fundamental.

Es parecido a cuando, el 14 de abril de 1931, un ministro del último Gobierno de la Monarquía, mostró su asombro por lo que –a su parecer- era un país que se acostaba monárquico, y se despertaba republicano. ¡Cuánta estulticia la de aquel ministro! Ignoraba -como algunos quieren ignorar ahora- la larga y tenaz labor republicana, desde muchos años atrás, de hombres y mujeres como vosotros, como vosotras.

¡Nada sucede nunca porque sí! Nadie regala nada, y menos la Monarquía de los borbones repuesta por Franco.

Hoy nos vamos acercando a un momento como el que pilló, aparentemente tan de improviso, a aquel ministro del Régimen de Alfonso XIII.

No hay vuelta atrás

No hay vuelta atrás. Es la Historia en marcha. Ha dictado sentencia. Sí puede haber, se van a intentar y, de hecho, ya se está intentando, maniobras retardadoras de todo tipo. Distracciones de toda clase. Alerta con eso, porque marca la diferencia en años.

Escenarios que, hace no tanto, eran en sí mismos un avance importante, hoy quedan superados por la dinámica –y la dialéctica- de los tiempos. Superadas quedarán entonces también las personas -yo lo aviso- que sigan aferradas a esas fórmulas las cuales, válidas entonces, ya no lo son en este punto crucial de la Historia de nuestro país y nuestro pueblo.

El pueblo español, cuando pudo elegir, eligió República. Este pueblo, cuando pueda volver a elegir, elegirá República

Ya no nos vale la Memoria Histórica, si no va acompañada de Verdad, Justicia y Reparación efectivas, y del fin de la Impunidad del franquismo.

Ya no nos vale mantener puntualmente derechos sociales, si no hay un Régimen que nos los garantice contra todo tiempo. Ese Régimen, es la República.

Ya no nos vale un Proceso Constituyente, si no es republicano. ¡También en 1978 hubo un Proceso Constituyente, y fue el de la Monarquía; fue el de esto! Más de lo mismo, no.

Ya no nos vale el federalismo, si no es con República. ¿Cómo se concibe si no?

Ya no nos vale la regeneración, si no es con III República. ¡Pero si hasta el Rey se permite ahora, en sus sermones navideños, ofrecernos graciosamente regeneración! ¿De qué regeneración hablamos entonces?

Sólo es posible la republicana.

En definitiva, ya sólo nos vale la República federal, laica, participativa y solidaria. Tanto peor para quienes más tarden en darse cuenta de ello.

Nosotros, nosotras, mientras, a seguir haciendo, con plena confianza en el resultado final, que ha de proporcionar a todas las personas sobre nuestra tierra -y aun a quienes bajo ella reposan cumplida su labor-; proporcionarnos a todos, digo, en continuidad, que es la de la especie humana al fin y al cabo, una Vida Digna.

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