“Hoy ha empezado la Transición”

Olivia Carballar- andaluces.es

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Concha Morón, Manuel García, Rosa Baras, Rafael López, Noelia Rodríguez y Paqui Maqueda. // LAURA LEÓN

Una tarde calurosa, hace más de un año, Rafael, Paqui, Noelia, Concha, Rosa y Manuel, acudieron a un notario del centro de Sevilla en otro intento por encontrar justicia. Recordando a sus muertos y desaparecidos, las historias que en España no han querido oír, Rafael, Paqui, Noelia, Concha, Rosa y Manuel firmaron nerviosos un poder notarial para adherirse a la causa abierta en Argentina contra los crímenes franquistas. Hoy esos nervios se han transformado en emoción, en euforia. Alegría. Porque allí, al otro lado del charco, en aquel país al que tantas veces España ha mirado por encima del hombro, los han escuchado por fin.

“¡Ay, madre mía!”, fueron las últimas palabras de Pascual, un hombre al que le descerrajaron siete tiros por la espalda. Pascual era el abuelo de Paqui Maqueda. A su bisabuelo Juan Rodríguez también lo mataron. El 20 de noviembre viajará a Argentina para contarle todo a la jueza María Servini, que ha pedido, a través de la Interpol, la extradición de cuatro altos funcionarios policiales y de la Guardia Civil. “Es una victoria para las víctimas del fascismo español que nos llena de esperanza y nos muestra que debemos continuar por el camino de exigir la aplicación del Derecho Internacional en el caso de España, donde se cometieron graves violaciones de derechos humanos en el marco de crímenes de lesa humanidad”, afirma Paqui, vicepresidenta de la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia (AMHyJA).

En aquellos días, cuando firmaron el poder notarial, aún no podían creer que Baltasar Garzón hubiese sido apartado de la carrera judicial -fue condenado por Gürtel y absuelto de la causa por investigar el franquismo-. Concha Morón estaba entonces convencida de que sólo conocería la verdad, que nunca vería la justicia. “Hoy es un poco de realidad gracias a la justicia Argentina. El reconocimiento judicial de los crímenes contra la humanidad cometidos por los militares golpistas de 1936 durante todo el franquismo inicia a mi entender la verdadera transición democrática. Hoy comienza para mí la transición”, sostiene emocionada. Es nieta y sobrina de fusilados. Su abuelo, Alfonso Morón, cónsul honorario de México, fue detenido en la primera redada de masones en Huelva y fue al primero que asesinaron tras intentar, sin éxito, que delatara a sus compañeros. Su tío José Hernández fue fusilado acusado de conspirar contra Queipo de Llano, enterrado en la basílica de la Macarena y al que todavía se le siguen rindiendo honores en España.

Una sociedad que niega, que cierra los ojos ante una larga etapa de cuarenta años durante los cuales se cometieron toda clase de torturas, asesinatos extrajudiciales, desapariciones forzadas, no es una sociedad sana ni puede ser de verdad un estado de derecho. Era necesario el reconocimiento político y judicial de tales atrocidades, hacer justicia en la medida de lo posible, aunque ya estén muertos muchos de los criminales”, añade. “Yo creía que no podría vivir este momento”.

Noelia Rodríguez, también feliz, se muestra más cauta: “En mi corta andadura en el tema de memoria ha habido momentos de gran satisfacción por lo poco o mucho conseguido, pero también muchos de decepciones: nunca podré indicarle a mi madre dónde están los restos de su padre, de mi abuelo. Nunca podré llevarle junto a ella flores a la tumba. La Ley de Memoria fue demasiado ligth y el único juez que dio esperanza a los familiares se queda fuera. En Europa no tenemos tampoco esperanzas”, confiesa. Teme cualquier resquicio legal con el que vuelva la decepción.

No es suficiente. Hasta qué no se juzgue el franquismo, se exhumen las fosas, se identifiquen los restos y se dignifique el enterramiento, no descansaremos. Nuestros abuelos siguen en fosas comunes. A nadie les ha preocupado, nadie ha ayudado a mi abuela, ni a mi madre a recuperar los restos de mi abuelo, ni su memoria”, destaca Rafael López, presidente de la AMHyJA. “Tenemos que seguir pidiendo justicia en Argentina o en otro lugar. Es tremendo para un país que da clases de democracia.  ¿Demo… qué?”, se pregunta irónicamente.

¿Resolverá la justicia argentina lo que no ha resuelto la española? “Esto no es un asunto de países, es un asunto internacional. Es un hecho tan grave que puede ser juzgado en cualquier lugar”, respondió hace unas semanas la abogada argentina Ana Messuti, que asistió a la constitución del grupo andaluz de apoyo a la querella en Argentina.

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Una respuesta

  1. Desgraciada la generación cuyos jueces y gobernantes merecen ser juzgados.

    Talmud.

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