Otro dogma caído: El rey es meramente simbólico y no interfiere en la política

por Félix Porras

Las palabras del rey son meramente simbólicas y no interfiere siempre que se cumplan las reglas del juego dictadas por Franco y su sucesor.

¿El rey no interfiere en la política?

Con los acontecimientos reciente del día de la diada y la marea humana portadora de la señera y la estelada, el último en condenar la expresión popular ha sido el monarca.

Nos encontramos con otro dogma caído al estilo de “los precios de las viviendas nunca bajan”. En este caso, la figura del rey es meramente significativa…

Los anhelos de autodeterminación legítimos de un pueblo, por medios pacíficos y democráticos, como es manifestarse como una expresión más de participación. Y su cuestionamiento e injerencia representa interferir en los asuntos de Estado a los que estamos tradicionalmente tan habituados, desde Europa, la Troika y ahora la corona… como siempre la corona…

De tratarse de un posible cuestionamiento del supuesto equilibrio Capital – trabajo,

Jefe del Estado y mando supremo de las fuerzas armadas, tampoco dudaría, para hacer valer el status-quo.

Es curioso comprobar como con nocturnidad y alevosía se modifican artículos constitucionales, sin el refrendo que el pueblo catalán a hecho gala, con el único objetivo de seguir saneando la deuda privada a través de la deuda pública. Y mientras tanto se nos plantea desde las diferentes instituciones del Estado que la reforma constitucional es una afrenta y requiere mucho consenso.

El monarca hace alusiones al interés general ¿Interés general? ¿Desde cuándo la corona ha velado por los intereses generales? ¿Qué declaraciones ha hecho en contra de los recortes? Que finiquitan el mal llamado Estado de Bienestar y generarán más fractura social ¿Y acerca de los desahuciados? ¿Del rescate a la banca? ¿De la reforma laboral y la universalización de los despedidos? ¿Y acerca de la necesaria regeneración democrática? Estas cuestiones son de interés general, pues afectan a toda la población en su conjunto, tenga la nacionalidad que tenga, ideología política o credo.

¿Democracia? Nadie en su sano juicio que se considere demócrata puede llamarse monárquico, nadie en su sano juicio puede censurar las manifestaciones de un pueblo. Nadie en su sano juicio equipara instituciones feudales y democracia.

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