¿Quiere conocer a esta chica?

Desde que se quitó cuarenta años de encima, la República no para de flirtear con el pueblo. Ahora, en plena tercera juventud, celebra una fiesta en Sevilla. ¿Le apetece pedirle un baile?

ElCorreoWeb.es | Sevilla

“Hombre, yo no quiero quitarle la corona al Rey con la guillotina, sino de buenas maneras.” Con esta galanura expresada por boca de Miguel Campillo, la bella pero otrora algo brusca y destetada Marianne (o sea, la República, esa señorita tan alegórica ella, con gorro frigio y bandera tricolor) vuelve a presentarse ante la impertérrita sociedad sevillana de torrija y escupitajo. Campillo, como miembro de la asociación cultural UCAR y director del programa de radio Sintonía Laica, es el coordinador de unas jornadas universitarias y a la vez populares que se desarrollarán desde el día 6 al 11 (del lunes al sábado próximos) bajo el lema Febrero republicano: de la I a la III República. Una cita para hacer ciencia, para rastrojar tópicos y para fomentar la afición. Pues ya tienen trabajo por delante.  

Las últimas noticias sobre Urdangarín puede que añadan un poco de picante a esta cita, porque, según su organizador, “llevarse lo público no es republicano”. Una fiesta en honor de un sistema de gobierno donde precisamente (y también teóricamente: no hay más que ver el refranero francés) lo público es sagrado. “Se trata de difundir la cultura republicana y el laicismo”, explica Miguel Campillo, quien resume dicha cultura en tres palabras de un peso específico tal que valen por una revolución: Libertad, igualdad y fraternidad, “es decir, la forma de gobierno más democrática de cuantas existen”.

En la Universidad de Sevilla, sede de las jornadas, no se han andado con remilgos contra ese carácter reivindicativo de las jornadas. El responsable académico de las mismas, profesor Ángel del Río, dice que “no ha habido ningún problema” ya que los participantes son personas reconocidas del mundo académico, “que es lo que se buscaba”. Además, tienen un puntito de universalidad que le viene de perlas a la institución, ya que no solo pueden asistir las personas que se inscriban (un trámite pensado sobre todo para que los estudiantes que así lo deseen obtengan sus créditos) sino todo el que quiera, mientras se quepa.

República, ¿quién te quiere a ti? Dice Miguel Campillo que “circula por ahí un sondeo” según el cual habría aumentado el número de republicanos en España, aunque él, honestamente, diga que no tiene datos que lo confirmen. De lo que sí está seguro es de que es un sentimiento (o una reflexión) creciente entre los ciudadanos, sobre todo cuando se consigue “desideologizar la república”, como dice él, para que la gente más descuidada no la relacione necesariamente con la Segunda República Española y sus quemas de conventos, sino con el hecho republicano en general, civilizado y concienciado, donde conviven las derechas y las izquierdas. Francia, por ejemplo, la patria de la citada Marianne, es una república.

Y esa es la idea. Dice el tríptico de las jornadas que no solo se trata de debatir y divulgar, sino también de poner rumbo a la consecución de la III República. Y añade: Solicitamos la participación de todos los sectores de la sociedad en la potenciación de los cambios necesarios que afectan a la vida política, social, cultural, jurídica y económica, promoviendo la cultura republicana como fruto de la lucha por los derechos sociales, así como por las libertades individuales y colectivas. El primero de los actos organizados promete ser emotivo para quienes sientan en sus venas la emoción de la política y la presión de la historia: el lunes, a las cinco de la tarde y en los Jardines del Cristina, un homenaje con ofrenda floral al controvertido personaje de Emilio Castelar, cuya honradez y cuyos principios le hicieron ser no solo presidente de la I República, sino el último de ellos. Increíble, ¿eh?

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Una respuesta

  1. Yo si quiero conocerla
    defenderla del malvado
    y del cura mal hablado
    para gozarla … y besarla.

    Esa señorita hermosa
    se paseará por Sevilla
    ¡ole! que maravilla
    con un gran ramo de rosas.

    Las banderitas del Puente
    de mi Puente de Triana
    ya serán republicanas
    lo cuente quién lo cuente.

    La República ya está aquí
    “pa barre” la corrupción
    ¡Ay! madre que polución
    se ve desde el Guadalquivir.

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